lunes, 13 de noviembre de 2017

Eat Local

Corren malos tiempos para los vampiros de ficción (los otros siguen tan campantes en sus despachos), y un par de ingleses han tenido la genial ocurrencia de rodar un ejercicio de humor negro sobre los desacreditados chupasangres. Pero la cosa no ha salido bien. Pocas pelas con poca gracia y sin pizca de talento hacen una combinación abocada al fracaso, ni siquiera la presencia de algún actor famosete ayuda en algo, y eso a pesar de su buen acabado técnico. De hecho, sirve más para reivindicar obras como la gran El baile de los Vampiros, desbordante de ingenio, o la reciente Lo que hacemos en las sombras que desde una insólita Nueva Zelanda, da mil vueltas a esta torpe propuesta de la metropoli.

Puntuación @tomgut65: 3/10


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